Prácticas Budhistas

RECONOCIMIENTO DE QUE TODOS LOS SERES

SON NUESTRAS MADRES

Una vez que hayamos generado ecuanimidad, tenemos que generar amor, compasión y bodhichita. Para ello, primero debemos generar amor afectivo por todos los seres sintientes.

Con este fin comenzamos contemplando cómo todos los seres han sido nuestra madre en alguna ocasión.

PREPARACIÓN

Nos refugiamos en las Tres Joyas, generamos la preciosa motivación de bodhichita y completamos las demás prácticas preparatorias.

CONTEMPLACION Puesto que es imposible encontrar el principio de nuestro continuo mental, podemos deducir que en el pasado hemos renacido numerosas veces. Siendo así, esto significa que hemos tenido también innumerables madres. ¿Dónde están ahora todas ellas? Nuestras madres son todos los seres sin- tientes. Es incorrecto pensar que nuestras madres de vidas pasadas han dejado de serlo porque haya transcurrido mucho tiempo desde que se preocuparon por nosotros. Si nuestra madre muriera hoy, ¿dejaría acaso de ser nuestra madre? Todavía la consideraríamos como tal y rezaríamos por su felicidad. Lo mismo ocurre con todas las madres que tuvimos en el pasado - murieron pero siguen siendo nuestras madres -. El que no nos reconozcamos sólo se debe a que hemos cambiado nues- tra apariencia externa. En nuestra vida diaria nos encontramos con diferentes seres sintientes: humanos y no-humanos. A algunos los considera- mos como amigos, a otros como enemigos y a la mayoría como extraños. Este tipo de discriminación es producto de nuestras mentes erróneas y no es verificado por una mente válida. Como resultado de las diferentes relaciones kármicasque tuvimos en el pasado, algunos seres nos parecen agrada-bles y atractivos, otros desagradables y otros ni lo uno ni lo otro. Tenemos la tendencia a aceptar estas impresiones sin vacilar, como si fueran realmente ciertas. Pensamos que las personas que nos agradan son de por sí agradables, y las que nos desagradan intrínsecamente desagradables. Esta manera de pensar es del todo incorrecta. Si las personas que nos parecen atractivas lo fueran de manera intrínseca, cualquiera que las viera las consideraría también como tales; lo mismo sucedería con las que consideramos desagradables; pero esto no es así. En vez de asentir a este tipo de mentes erróneas, es mucho más beneficioso considerar que todos los seres sintien- tes son nuestras madres. Al encontrarnos con alguien hemos de pensar: «Esta persona es mi madre». De esta manera fluirá un sentimiento ecuánime de afecto hacia todos los seres. Si pensamos que todos los seres sintientes son nuestras madres, nos resultará más fácil generar hacia ellos sentimien- tos sinceros de amor y de compasión, nuestras relaciones diarias serán más estables y positivas, y de manera natural evitaremos cometer acciones perjudiciales tales como el matar o el hacer daño. Puesto que el reconocer que todas las criaturas son nuestras madres aporta enormes beneficios, deberíamos adoptar esta manera de pensar sin vacilaciones.

MEDITACIÓN Reflexionamos de este modo hasta que generemos la convic- ción de que todos los seres son nuestras madres. Luego, a fin de reafirmar esta resolución, nos concentramos en ella por tanto tiempo como podamos.

DEDICACIÓN Dedicamos todas las virtudes que hemos creado en esta práctica de meditación para el beneficio de los demás seres mientras recitamos las oraciones de dedicación.

PRÁCTICA SUBSIGUIENTE Entre sesiones debemos considerar que todas las personas que veamos son nuestras madres. Esto incluye a los insectos y otros animales, así como a nuestros enemigos y demás seres humanos. En vez de clasificar a las personas como amigos, enemigos o extraños, deberíamos considerarlos a todos por igual, como nuestras madres. De este modo superaremos las actitudes perjudiciales de apego, odio e indiferencia.

 

 5ª Práctica

APRECIO DE LA BONDAD DE TODOS LOS SERES

Una vez que estemos convencidos de que todos los seres son nuestras madres, a fin de generar amor afectivo hacia ellos, reflexionamos y recordamos lo benevolentes que han sido con nosotros. En esta meditación comenzamos contemplando lo bondadosos que han sido con nosotros cuando fueron nuestra madre, y luego contemplamos la gran bondad que hemos recibido de ellos en muchas otras ocasiones.

 

PREPARACIÓN Nos refugiamos en las Tres Joyas, generamos la motivación especial de bodhichita y completamos las demás prácticas preparatorias.

CONTEMPLACIÓN Cuando fuimos concebidos, si nuestra madre no hubiera que- rido mantenernos en su seno, podría haber cometido un aborto, y si lo hubiera hecho, ahora no dispondríamos de esta vida humana. Gracias a que tuvo un buen corazón nos mantuvo en su seno y ahora disfrutamos de esta existencia humana con todas sus ventajas. Cuando éramos un bebé nos cuidó con extremada atención. De no haberlo hecho, lo más probable es que hubiésemos sufrido algún accidente y ahora estaríamos incapacitados físicamente de alguna manera, ciegos o con algún miembro lisiado. Por fortuna, nuestra madre nunca nos descuidó. Veló por nosotros día y noche con gran amor y cariño considerándonos más importantes que ella misma. ¡Cuántas veces al día nos tuvo que salvar de todo tipo de peligros! Por la noche interrumpimos su sueño y durante el día sacrificó sus pequeños placeres por nosotros. Tuvo que dejar su trabajo y cuando sus amigos salían a divertirse, ella se quedaba en casa para cuidarnos. Gastó todos sus ahorros para proporcionarnos los mejores alimentos y ropas. Nos enseñó a comer, a andar y a hablar. Pensando en nuestro futuro hizo todo lo posible para que recibiéramos una buena educación. Gracias a su extremada bondad, podemos apren- der cualquier cosa que nos propongamos. Debido principal- mente a la benignidad de nuestra madre, ahora tenemos la oportunidad de practicar el Dharma y podremos, por último, alcanzar la iluminación. Puesto que no hay nadie que no haya sido nuestra madre en un tiempo dado en vidas previas, y dado que cuando fuimos su hijo nos trató con el mismo amor y cuidado de nuestra madre actual, podemos afirmar que todos los seres han sido muy benevolentes con nosotros.

La amabilidad de todos los seres no se limita al período de tiempo en que fueron nuestra madre. Todas y cada una de nuestras necesidades diarias nos son provistas gracias a la bondad de otros. Vinimos desnudos al mundo, pero desde el primer día se nos dio un hogar, se nos alimentó y vistió, y se nos proporcionó todo lo que necesitábamos - gracias a la amabilidad de los demás -. Todo lo que disfrutamos es el resultado de la generosidad de otras personas del pasado o del presente.

Ahora, con poco esfuerzo podemos hacer uso de muchas cosas. Si consideramos las facilidades públicas tales como carreteras, automóviles, aviones, barcos, restaurantes, hoteles, bibliotecas, hospitales, tiendas, dinero y demás, es obvio que mucha gente ha trabajado muy duro para que todas estas cosas sean una realidad. Aunque nosotros aportemos muy poco o nada para que el abastecimiento de estas comodidades sea posible, éstas están disponibles para nuestro propio uso, lo que es una muestra continua de la gran benevolencia de los demás. También podemos actualizar nuestra educación secular y nuestro adiestramiento espiritual gracias a la bondad de otros seres. Todas las realizaciones del Dharma, desde las primeras experiencias hasta los logros de la liberación y la iluminación, las conseguiremos alcanzar gracias a la gran bondad de otros seres.

MEDITACIÓN Reflexionamos sobre la gran benevolencia de los maternales seres sintientes hasta que generemos un profundo y sincero sentimiento de gratitud. Meditamos entonces sobre este sen- timiento de manera convergente.

DEDICACIÓN Dedicamos todas las virtudes que hemos creado durante esta meditación para el beneficio de todos los seres al recitar las oraciones de dedicación.

PRÁCTICA SUBSIGUIENTE Cuando realicemos cualquier actividad fuera de la sesión de meditación debemos mantener el reconocimiento de que todos los seres han sido y siguen siendo muy bondadosos con nosotros. Adoptando esta manera de ver a los demás dejare- mos de involucramos en críticas y querellas contra el prójimo, y pronto alcanzaremos las realizaciones de amor, compasión y bodhichita.

 6ª practica

GENERACIÓN DE ECUANIMIDAD Por lo general, nuestras actitudes emocionales hacia los demás son desequilibradas. Cuando vemos a un amigo o a alguien que nos resulta atractivo, nos alegramos de forma desmesurada; cuando nos encontramos con algún enemigo o persona que no nos agrada, inmediatamente generamos un mal sentimiento hacia ella; y cuando tropezamos con un extraño o con alguien que ni nos gusta ni nos disgusta, sentimos indiferencia. Estas actitudes desequilibradas son el obstáculo principal que nos impide generar amor imparcial, compasión y bodhichita, realizaciones fundamentales del camino maha- yana. Mientras tengamos estas actitudes, nuestra mente será como un campo árido y rocoso en el que no es posible que crezcan los frutos de las realizaciones mahayanas. Nuestra tarea principal es, por lo tanto, liberar la mente de esta ines- tabilidad emocional y desarrollar verdadera ecuanimidad hacia todos los seres sintientes.  

PREPARACIÓN Nos refugiamos en las Tres Joyas, generamos la preciosa motivación de bodhichita y completamos las demás prácticas preparatorias.

CONTEMPLACIÓN Tenemos que recordar que, en vidas previas, el que ahora es nuestro mejor amigo en numerosas ocasiones fue nuestro peor enemigo y viceversa. Incluso en esta vida de tan corta duración, estos cambios se repiten constantemente en nuestra convivencia con los demás. No existe verdadera certeza en las relaciones. En el pasado nos hemos sentido cerca de muchas personas que ahora consideramos extrañas, y llegará un día en el que nos sentiremos alejados de nuestros amigos más íntimos. Por lo tanto, no tiene ningún sentido que sintamos apego por unos y aversión o indiferencia por otros. Pensando de este modo podemos abandonar nuestras actitudes de ape- go, aversión e indiferencia, y cultivar, por el contrario, un sentimiento ecuánime de afecto por todos los seres sintientes.

MEDITACIÓN Después de haber contemplado estos puntos generamos tres resoluciones:

1 Voy a liberar mi mente de actitudes desequilibradas hacia los demás. 2 No voy a generar apego, odio o indiferencia por ningún ser. 3 Voy a mantener una actitud ecuánime de afecto y consideración hacia todos los seres sintientes.

Meditamos en estas tres resoluciones de manera convergente por tanto tiempo como podamos.

DEDICACIÓN Dedicamos todas las virtudes que hemos creado en esta meditación para el beneficio de todos los seres sintientes mientras recitamos las oraciones de dedicación.

PRÁCTICA SUBSIGUIENTE Debemos mantener estas tres determinaciones día y noche, haciendo brotar un sentimiento afectuoso cada vez que nos * encontremos o pensemos en alguien. Si podemos conseguirlo, no habrá ninguna razón por la cual sentir apego u odio, y nuestra mente disfrutará de tranquilidad.

 

 

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