LA ORACIÓN ANTES DE SUBIR AL CIELO

Mi padre era Católico.  De aquellos Católicos que hizo la Primera Comunión y se casó por la Iglesia y desde entonces solamente iba por hacer acto de presencia en compromisos sociales.  Sin embargo, creía en Dios, en Jesucristo y en el Espíritu Santo. 

Mi padre vivió una vida muy plena.  Llena de trabajo, de triunfos y derrotas, de amor y de tristezas.  Tuvo dos esposas y seis hijos.  Tuvo una madre que lo amó y lo mimó toda su vida, hasta el último momento.  Mi padre fue un gran hombre.  Con sus virtudes y defectos, como todos, pero ante todo fue un buen padre.  Me dio una buena educación y amó y casi adoró a mi madre.  Lo vi trabajar, llorar, reír, soñar, bailar, enfermar y morir. 

El día que mi padre se enteró que tenía cáncer vi por primera vez en mi vida su rostro resquebrajarse de miedo y de dolor.  Pasé la noche con el y antes de que mi hermano y mi madre se fueran me dijo: "Mi Reina, yo no sé rezar."  Yo le contesté que si sabía, que rezar era muy sencillo, que era simplemente como quien habla con su padre como yo lo había hecho muchas veces con el.  Le dije, "cuando yo hablo con usted me dirijo a usted con mucho cariño y le digo Papi, así pues usted diríjase a su Padre Celestial con amor, dígale Querido Padre o Santísimo Señor, algo bonito que le diga cuanto usted lo ama.  Dele después las gracias por la vida plena que le ha concedido, por su esposa, sus hijos, sus logros y todo lo que ha aprendido, y luego pídale de corazón lo que usted desee.  Finalmente pídale que le perdone cualquier ofensa y pídaselo todo en nombre de su Hijo Jesús, pues Este nos prometió que cualesquiera cosa que le pidiéramos al Padre de corazón, en nombre del Hijo, nos será concedido."  Mi padre me miró con lágrimas en sus ojos azules y me pidió que yo dijera la oración por el.  Así lo hice, y pedí que Dios le concediera a mi padre las fuerzas para luchar contra esta terrible enfermedad y vencerla.  Cuando acabé mi padre agregó a la oración "Dios mío, por favor ayúdame a guiar bien a mis hijos en el corto tiempo que me queda, a dejar mis asuntos en orden para que sobre ellos no caiga ningún problema por mi cuenta.  Cuando yo falte ilumínalos tu Señor.  Ellos, los seis, y sus hijos, y esta mujer, mi esposa (mi madre), son la razón de mi vida, de mi ser.  Si ya no tengo fuerzas para darles dales Tu Señor todo el amor que tengo para todos ellos."  Mi padre murió siete semanas después en mis brazos, rodeado de su madre, su esposa y sus hijos.  Yo cerré sus ojos y momentos antes de morir aquella agonizante muerte le susurre en el oído "Váyase tranquilo y descanse, deje de sufrir que Dios ha escuchado su plegaria y aquí todos estamos bien y llevaremos siempre el gran amor eterno del mejor padre terrenal que Dios nos pudo dar."  Mi padre murió el 25 de Enero de 1999 y no hay día de Dios que no viva su amor en mi.  Gracias Papi.

Este hermoso escrito Lo envió Karla

 

 

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